Ayer cerré un capítulo importante en mi carrera, en mi vida: después de casi cuatro años, dejo de ser director de ingeniería en Onalabs.
No ha sido una decisión fácil y, de haber podido, la habría retrasado. Pero, dada la naturaleza de mi nuevo proyecto (del que hablaré en los próximos días), no me ha sido posible, y he tenido que tomar la decisión de cerrar esta etapa para poder abrir otra.
Cómo llegué a Onalabs
Antes de iniciar mi paso por Onalabs, yo acababa de terminar mi doctorado y me encontraba en la universidad liderando mis primeros proyectos de investigación y transferencia tecnológica. Sin embargo, sin esperarlo, Onalabs se cruzó en mi camino y me mostró que había ciencia e investigación de alto nivel fuera del ámbito en el que me desenvolvía. Se me presentó el proyecto y visión de Onalabs, y los retos a los que se enfrentaban. No hizo falta mucho más: los que me conocen saben que soy una persona a la que “le va la marcha”, y no dudé ni un segundo en unirme a este increíble proyecto.
Cuando entré en Onalabs, justo se iniciaba el desarrollo de lo que serían los dos primeros productos de la compañía: Onavital y Onasport. Hablamos de desarrollar el stack tecnológico vertical completo de dos wearables (sensórica, electrónica, firmware, algoritmia, aplicaciones móviles, comunicaciones, cloud, web apps, etc.) y, a su vez, de transicionar hacia una empresa madura, con procesos de desarrollo, calidad y regulación. Como he dicho, me va la marcha.
Lo que hemos construido
Soy de esos a los que se suele llamar “idiotas que creen que heredarán la empresa”, pero es que no sé hacerlo de otro modo. Durante estos casi cuatro años lo he dado todo, he hecho de todo y he tenido el placer de compartir trinchera con mi equipo que aún ha dado más de lo que haya podido dar yo.
No me veo capaz de enumerar en un post todos los retos que hemos afrontado juntos estos casi 4 años. Por nombrar solo algunos. Hemos diseñado la electrónica de tres productos y desarrollado desde cero su firmware sobre una arquitectura pensada para escalar y mantenerse en el tiempo. Hemos implementado una funcionalidad de actualizaciones OTA con protección frente a actualizaciones corruptas o de origen desconocido, cifrándolas además para su protección. Hemos publicado aplicaciones móviles para Android e iOS, peleándonos por el camino con el desarrollo multiplataforma en Flutter, con mantener viva la conexión Bluetooth con nuestros dispositivos y con los optimizadores de batería de cada sistema operativo. Hemos sacado nuevas versiones de producto que reducen costes. Hemos peleado con el firmware para ofrecer una autonomía por funcionalidad por encima de la de la competencia. Hemos publicado un data field para permitir la conexión de nuestros productos con los relojes de Garmin. Hemos integrado Garmin Connect en nuestra plataforma médica. Hemos desarrollado tooling para las líneas de producción. Hemos automatizado procesos de test, integración y despliegue. Hemos implementado Jira como sistema de gestión de calidad (QMS) y trazabilidad de nuestros desarrollos, y establecido los procesos de calidad de electrónica, firmware, software y QA. En definitiva, hemos construido desde cero la base de lo que debe de ser una empresa de tecnología de alto nivel, y lo hemos hecho con un equipo que ha crecido y madurado durante el proceso.
Cada semana traía un nuevo reto, y el equipo lograba afrontarlo con éxito. Y esto también ha sido posible, en buena parte, porque desde el primer día se me dio la confianza para liderar con una mezcla de exigencia y libertad que me ha permitido, además, crecer y aprender a un ritmo vertiginoso.
Su gente
Aún con todo, nadie me avisó de que habría algo aún más increíble que el propio proyecto, algo que acabaría atándome a esta empresa: su gente. Onalabs está formado por un equipo de personas con una calidad humana, un compromiso y un talento extraordinarios. Esto es así tanto para los que están como para los que estuvieron. Tener el título de director de ingeniería suena rimbombante o altisonante (por eso suelo evitarlo y presentarme más bien como el responsable o coordinador de ingeniería), y lo cierto es que, con el equipo del que me he rodeado, el título no es más que un formalismo. He tenido la suerte de trabajar con personas que me lo han puesto extremadamente fácil, que me han enseñado mucho y que me han hecho crecer como profesional y como persona. A todos ellos, gracias.
Lo que queda por delante
Dejo Onalabs con la tranquilidad de saber que está en muy buenas manos. El equipo ha crecido y madurado mucho, y estoy seguro de que seguirá haciéndolo. Me voy con la satisfacción de haber podido contribuir a ello y de haber dejado mi pequeño grano de arena, que espero que siga siendo útil en el futuro.
Como reza el anuncio, dejo el cargo de director de ingeniería en Onalabs, pero solo eso. Seguiré vinculado a la empresa de una manera u otra ya que mi próximo proyecto continúa en el ámbito de la investigación, y Onalabs es I+D+i puro. Mientras tanto, con la curiosidad, la ilusión y el orgullo con que uno ve crecer a sus hijas, estaré expectante por ver cómo crece Onalabs, su gente, y cómo va alcanzando nuevos hitos.
Gracias a todo el equipo de Onalabs por estos casi cuatro años. Ha sido un privilegio que me hayáis dado la oportunidad de construir algo con vosotros y de recorrer este viaje juntos.
